El voluntariado corporativo se hace mayor
Beatriz Lorenzo
No cabe duda de que el sector privado es muy capaz de contribuir a la mejora del desarrollo de los estratos más desfavorecidos del planeta, ayudándose de estrategias empresariales que aboguen por la sostenibilidad y el crecimiento a largo plazo. A su vez, hay cada vez más demandas internacionales para que las empresas sean más transparentes y más responsables para el desarrollo económico, social y medioambiental en los países en que operan.
En unos tiempos en que el diálogo con los grupos de interés se perfila como la aspiración máxima para unas compañías tradicionalmente opacas, las alianzas entre empresas y tercer sector aparecen ahora bajo una nueva óptica, basada no solamente en la tradicional aportación dineraria, sino en el diseño y la elaboración conjunta de proyectos de acción social.Muchas de estas alianzas se encauzan a través del voluntariado corporativo. El pasado miércoles tuvo lugar en Madrid la presentación por parte de Forética de las conclusiones del Año Europeo del Voluntariado, planteándolo como un “elemento clave” de la Responsabilidad Social Empresarial y apostando por su impacto en el tejido social. De hecho, para los expertos, la puesta en marcha de programas de voluntariado corporativo por parte de las empresas contribuye a la transformación del tejido social y a dar respuesta a la crisis, por encima de otros organismos como administraciones públicas o gobiernos que, debido a la falta de solvencia y fondos, han visto minimizado su impacto.
AVANCES
Durante el acto, también se han constatado los avances experimentados durante 2011 en materia de voluntariado corporativo, destacando algunas de las iniciativas llevadas a cabo a nivel empresarial como el Proyecto SEV, el Programa Engage o Voluntare, entre otros. El proyecto SEV (Strategic Employee Volunteering) se desarrolla a nivel europeo bajo el liderazgo de Forética, con la participación de FUNDAR, Acción contra el Hambre y el Ministerio de Empleo. Esta iniciativa ha dado lugar a la I Semana Internacional de Voluntariado Corporativo que, en España, ha contado con la participación de 9 empresas, 39 ONG, 1.517 voluntarios y 9.319 beneficiarios, entre otros datos.
Por su parte, el programa local de voluntariado corporativo Engage se desarrolla en España desde 2011, en las ciudades de Madrid, Barcelona y Valencia. Gracias a esta iniciativa, las organizaciones disponen del conocimiento y herramientas necesarias para implementar acciones de voluntariado corporativo estratégico, sensibilizar a los agentes implicados sobre la importancia de este tipo de voluntariado y promover que se convierta en una práctica extendida y accesible. Mientras, Voluntare nació impulsado por FUNDAR y cuenta con el apoyo de empresas como Unilever, IBM y Telefónica. Cuenta con un formato on line y pretende convertirse en una red de intercambio de prácticas, noticias y oportunidades en el marco del voluntariado corporativo.
ENFOQUE
En el marco del Año Europeo del Voluntariado se han llevado a cabo actuaciones como el Tour AEV2011, el Relay AEV2011 para reporteros y numerosas conferencias, así como una comunicación de la Comisión Europea al respecto o la Estrategia de Voluntariado de España 2010-2014; mientras que en el caso de las entidades sociales se ha hecho alusión a la Alianza Europea de Voluntariado, en la que se organizaron grupos de trabajo europeos y de voluntariado corporativo; o al estudio sobre el estado del voluntariado en España.
Más allá de iniciativas como las mencionadas, el voluntariado corporativo experimenta un nuevo enfoque más “serio” a través del que las empresas ganan en imagen y reputación frente a sus interlocutores, a la vez que mejora la motivación y capacitación de sus empleados y la retención del talento. Asimismo, las ONG se benefician de recursos, tecnología y medios adicionales para sus actividades, a la par que aportan a la empresa su conocimiento de las necesidades sociales y su capacidad para aplicar soluciones eficaces.
En este sentido, las compañías que aspiran a tener una visión global procuran integrar cada vez más las acciones de voluntariado corporativo en el marco de su estrategia o política de responsabilidad social. Como ejemplo, en Estados Unidos los donativos en efectivo que efectúan las compañías a las organizaciones sin ánimo de lucro se están reduciendo en los últimos años y, en cambio, sus acciones de voluntariado corporativo están tomando mayor relieve y suponen ya el 26,4% de las iniciativas en responsabilidad social.
Una de las virtudes de este tipo de sinergias es que despojan a la acción social de las compañías de sus connotaciones más “caritativas” para dotarlas de una presencia cada vez más sólida.


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